LA PÉRDIDA DE IDENTIDAD Y LAS FÁBULAS HUMANAS EN EL PUEBLO DE ELOHIM
Mis estimados en el Mesías YAHUSHUA;
estamos viviendo en un mundo y en un momento crucial de la historia donde el
ser humano, más allá de sus creencias religiosas, sociológicas o políticas,
está perdiendo aceleradamente su identidad original (si es que no la ha perdido
ya). En la actualidad, el relativismo promueve que todo se mezcle y, por ende,
el panorama espiritual y social se vuelve cada vez más confuso y carente de
cimientos sólidos.
Esta realidad se evidencia de forma palpable
en las grandes corrientes migratorias contemporáneas, donde los habitantes del
denominado "tercer mundo" buscan mejorar sus expectativas de vida
emigrando hacia naciones desarrolladas. Este fenómeno genera profundas
consecuencias, tanto para los inmigrantes como para los ciudadanos receptores.
En estos masivos flujos humanos convergen personas con diversas motivaciones,
éticas y costumbres; inevitablemente, el incremento de conductas nocivas
termina impactando la paz y el bienestar del país de acogida. De este modo, se
entrelazan culturas, idiomas, religiones y hábitos de diversa índole, generando
una fuerte fricción social. Como resultado de este roce continuo y la
asimilación forzada, tanto el ciudadano nativo como el inmigrante terminan
distorsionando, cediendo o perdiendo por completo su identidad de origen.
En la sociología, es un principio establecido
que cuando una cultura posee mayor hegemonía o agresividad asimiladora, termina
desplazando, anulando o absorbiendo a la más vulnerable. Este mismo patrón de
colonización cultural y espiritual es exactamente lo que el adversario ha
intentado infiltrar dentro de las congregaciones de los creyentes a lo largo de
los siglos.
EL
CONCILIO DE JERUSALÉN Y LA DEFENSA DE LA EMUNÁH
Un patrón histórico análogo de asimilación e
imposición se registró en el CAPÍTULO 15 del libro de los Hechos. El
conflicto surgió en relación con aquellos gentiles que, habiendo abandonado el
paganismo, aceptaron a YAHUSHUA como su Salvador y Soberano. En aquel
contexto formativo, existía un sector radical dentro de la comunidad nazarena,
compuesto por fariseos creyentes, que pretendía imponer sus dogmas
tradicionales. Ellos exigían que, para alcanzar la salvación y la membresía
legítima en el pueblo judío, los gentiles debían someterse a la circuncisión
ritual y guardar toda la pesada carga de estatutos humanos dictados por la
élite religiosa del momento.
Esta exigencia no era una simple solicitud de
obediencia a la TORÁ DE MOSHÉ (תּוֹרַת מֹשֶׁה - Torat Moshé),
sino la imposición del SECTARISMO JUDAIZANTE y de la Ley Oral, la cual
añadía barreras infranqueables que Elohim jamás había ordenado. En este marco,
se convocó el CONCILIO DE JERUSALÉN, desatándose un debate teológico
intenso y acalorado entre los emisarios y ancianos presentes, figurando entre
los defensores de la verdad el emisario Shaúl, Bar-Naba, Kefa y Yaakov.
Aquel grupo sectario, identificado como la
facción de la circuncisión, actuó con altivez e independencia. Sin autorización
del concilio, salieron a difundir sus doctrinas judaizantes, sembrando
confusión entre los judíos y prosélitos de la dispersión, tal como lo atestigua
el TEXTO de Hechos. Esta problemática persistente constituye el núcleo
central de las severas advertencias que impregnan las cartas del emisario
Shaúl. Su ministerio se enfocó en prevenir a los ajim (hermanos) de estos
instructores infiltrados que venían cargados con doctrinas de error, mitos y
fábulas de hombres conforme a la tradición dogmática heredada de sus
antepasados.
Se libró, y se sigue librando, una batalla
espiritual encarnizada para defender y preservar la EMUNÁH (אֱמוּנָה - Emunáh,
fe/fidelidad) de YAHUSHUA en su pureza original. Esta es una fe
sencilla, cimentada exclusivamente en la instrucción dada por Yahweh, tal como
se expresa en el TANAJ en el libro de Devarim (Deuteronomio):
"Ya que estarás haciéndole caso a Yahweh
tu Elohim y guardando sus mandamientos y leyes que están registrados en este
libro de la Torá, una vez que vuelvas a Yahweh tu Elohim con todo tu corazón y
todo tu ser. Seguramente, esta Torá que te ordeno hoy no es demasiado confusa
para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas:
'¿Quién entre nosotros puede subir al cielo y conseguírnosla e impartírnosla,
para que la observemos?' Ni está más allá del mar, para que digas: '¿Quién entre
nosotros puede cruzar al otro lado del mar y conseguírnosla e impartírnosla,
para que la observemos?' No, el asunto está muy cerca de ti, en tu boca y en tu
corazón, para que lo observes. (Devarim / Deuteronomio 30:10-14)"
Esta promesa majestuosa apunta a que la
instrucción divina nunca fue diseñada para ser un laberinto místico
indescifrable, sino un manual de vida claro y accesible. Esta Palabra profética
habla directamente de YAHUSHUA y de la TORÁ DE MOSHÉ escrita, la
cual halla su personificación plena en el Mashíaj, confirmando que la redención
no se obtiene mediante fórmulas esotéricas, según se corrobora en el PASAJE
de Hebreos 2:1-3 y Romanos 10:8-10.
CONCEPTO
Y DEFINICIÓN DE FÁBULA EN LA BESORAH Y EL PENSAMIENTO GRECO-ROMANO
Para comprender la severidad de las
advertencias apostólicas, es indispensable precisar el significado conceptual e
ideológico del término "fábula". En el griego clásico del BRIT
HADASHÁ, la palabra utilizada para fábrica o mito es μῦθος (muthos),
la cual describe un relato ficticio, una invención, una alegoría fantástica o
una narración carente de fundamento histórico objetivo. El concepto de muthos
se opone directamente a ἀλήθεια (alētheia, verdad absoluta o realidad en
el contexto griego) y al término hebreo אֱמֶת (Emet - verdad, firmeza y
fidelidad incontrovertible).
En la BESORAH (בְּשׂוֹרָה - Besoráh,
buenas nuevas), la advertencia contra el muthos denota cualquier
especulación dogmática, interpretación mística o tradición oral que suplanta la
revelación directa y literal de Yahweh. La fábula no es simplemente un cuento
infantil; es una falsificación teológica diseñada para desviar la mente de la obediencia
práctica a los mandamientos divinos.
LAS
ADVERTENCIAS APOSTÓLICAS CONTRA LAS FÁBULAS
Al evaluar la magnitud de la labor de los
emisarios, observamos grandes victorias espirituales empañadas por la constante
amenaza de las herejías. Hubo triunfos, pero también congregaciones enteras que
claudicaron. Notemos la vehemencia de las advertencias plasmadas en los
siguientes pasajes de la BESORAH frente a este asalto teológico:
"Ni presten atención a fábulas e
interminables genealogías, que sirven más a especulaciones que al plan de
Elohim, que es por la fe. (1 Timoteo 1:4)"
Las "fábulas" constituían todas
aquellas añadiduras humanas a la Torá, semejantes a las exégesis extremas
impuestas por sectas como los esenios o los fariseos. La restauración de Israel
y la salvación provista por YAHUSHUA no están sujetas a la pureza de los
linajes genealógicos terrenales, registros que de todos modos quedaron
pulverizados tras la destrucción del Templo en el año 70 d.C.
"Desecha las fábulas profanas y de
viejas, y ejercítate para la piedad. (1 Timoteo 4:7)"
Aquí, la advertencia confronta directamente
el SINCRETISMO HELENISTA. El emisario reprende las prácticas
greco-romanas que exaltaban el culto al cuerpo y la filosofía secular,
oponiéndolas a la verdadera piedad espiritual. El diseño profético de Yahweh
está demarcado en sus tiempos señalados, diferenciando el siglo presente del
venidero, invalidando así las doctrinas dispensacionalistas que el adversario
utiliza para segmentar artificialmente las Escrituras.
"Porque vendrá el tiempo cuando no
soportarán la sana doctrina; más bien, teniendo comezón de oír, amontonarán
para sí maestros conforme a sus propias pasiones, y a la vez que apartarán sus
oídos de la verdad, se volverán a las fábulas. (2 Timoteo 4:3-4)"
La principal causa de la apostasía y la
decadencia de las congregaciones es este síndrome: creyentes insaciables por
novedades doctrinales, con "picazón en los oídos", que aceptan
cualquier enseñanza sensacionalista sin aplicar el filtro riguroso de las
Escrituras. Este abandono voluntario de la verdad los arroja directamente a los
brazos del engaño.
"Que no presten atención a fábulas
yahuditas ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. (Tito
1:14)"
Es sumamente revelador analizar los títulos.
El emisario Shaúl jamás se autodenominó "rabino". Él fundamentó su
identidad y autoridad en ser un emisario (SHOLIAJ - שָׁלִיחַ Sholíaj).
No existe sustento en el texto sagrado para justificar el título de
"rabino", un término que muchos se autoasignan hoy por orgullo y
control denominacional. Al establecer los dones para la edificación comunitaria
en el CAPÍTULO 4 de Efesios, Shaúl designa la función de maestros (en
hebreo MORIM - מוֹרִים Morím), obedeciendo escrupulosamente la
ordenanza explícita que YAHUSHUA dejó establecida en Mateo 23 contra la
exaltación de títulos rabínicos.
"Porque les hemos dado a conocer el
poder y la venida de nuestro Maestro Yahushúa el Mashíaj, no siguiendo fábulas
artificiosas, sino porque fuimos testigos oculares de su majestad. (2 Kefa / 2
Pedro 1:16)"
Los relatos artificiosos, que en la
antigüedad nutrían la filosofía griega y el incipiente gnosticismo, eran
construcciones astutamente diseñadas para desviar la atención de la obra
redentora histórica hacia experiencias subjetivas.
LAS DOS
VERTIENTES DE INFILTRACIÓN DOCTRINAL
Analizando el panorama histórico, es evidente
que el adversario abrió dos frentes estratégicos simultáneos para infiltrar y
corromper a las congregaciones nacientes:
- Infiltración Helenista-Romana: La progresiva introducción del gnosticismo,
la filosofía platónica, el culto dominical, la suplantación de las fiestas
solemnes por festividades babilónico-romanas, la Trinidad y la
inmortalidad innata del alma.
- Infiltración Tradicional-Especulativa: La inserción de tradiciones farisaicas,
mandamientos de hombres y literatura mística judía, como el TALMUD
(תַּלְמוּד - Talmud, instrucción/enseñanza compilada), buscando
imponer un velo rabínico sobre la TORÁ DE MOSHÉ.
En términos académicos y semánticos, una
fábula se define como una narración ficticia, una invención carente de
fundamento histórico o un mito que intenta suplantar la realidad histórica con
un significado pseudo-espiritual. La exégesis mística a menudo convierte las
verdades literales e históricas de la Biblia en alegorías esotéricas o
"fábulas", vaciándolas de su obediencia práctica.
Esta mezcla explosiva entre el helenismo
greco-romano y el judaísmo deformado ha denigrado sistemáticamente la
instrucción pura. Sin embargo, en la soberanía de Elohim, esta confusión
doctrinaria funciona como un crisol; un tamiz divino que depura a los redimidos
y expone a aquellos que aman la tradición por encima de la verdad revelada.
EL
SINCRETISMO CONTEMPORÁNEO: MESIANISMO, ZOHAR Y CABALÁ
En la actualidad, observamos cómo grandes
sectores del cristianismo (en todas sus denominaciones) permanecen cautivos de
los dogmas heredados de la Roma papal y eclesiástica. Paralelamente, muchos
sectores del movimiento de raíces hebreas o mesianismo incurren en un error
igualmente letal. Tienen el inmenso mérito de haber restaurado la observancia
del SHABAT (שַׁבָּת), las fiestas de Yahweh, el nombre Kadosh y la
esperanza del REINO DE ELOHIM literal; pero trágicamente, han adoptado
las fábulas rabínicas, importando la CABALÁ y el ZOHAR como si
fueran complementos legítimos de la revelación divina.
Muchos creyentes sinceros, en su afán por
alejarse de los engaños de Roma, han caído en la trampa de adoptar
indumentarias (kipá, tzitzit extralargos, barbas según usos ultraortodoxos) y
ritos que no provienen de la Torá Escrita, sino de la Torá Oral (Talmud). La
instrucción divina estipulada en Devarim 30 asegura categóricamente que la
revelación está completa, escrita y a nuestro alcance. No existe mandato divino
para someterse a una supuesta Torá Oral oculta y paralela.
DESENMASCARANDO
LA CABALÁ Y EL ZOHAR
Para comprender esta problemática, es preciso
analizar objetivamente la definición y el origen histórico de estos pilares
místicos:
La CABALÁ (קַבָּלָה - Qabbalah
o Kabaláh, término hebreo que literalmente significa
"recepción" o "tradición recibida") es el sistema
teosófico, esotérico y místico del judaísmo rabínico. Pretende interpretar de
manera alegórica y oculta las Escrituras a través de diagramas emanativos,
especulaciones sobre la esencia divina (Ein Sof), guematría y
reencarnación (Gilgul Neshamot), alejando al creyente de la obediencia
clara y explícita de los mandamientos.
Por su parte, el ZOHAR (זֹהַר - Zóhar,
término hebreo que traduce "esplendor" o "brillo")
representa la obra cumbre de este pensamiento cabalístico. La mitología
religiosa ultraortodoxa sostiene que fue escrito en arameo por el místico
Shimon bar Yojai en el siglo II durante la persecución romana. No obstante, la
crítica histórica y documental —respaldada por eruditos judíos como Yeshayahou
Leibowitz— ha demostrado que su autoría corresponde al filósofo judío sefardí
Moisés de León (Moshé ben Shem Tov de León), quien lo redactó y publicó en España
a finales del siglo XIII (alrededor de 1286). La práctica de atribuir obras a
personajes del pasado (pseudoepigrafía) era ampliamente usada en la época para
dotar de autoridad divina a escritos recientes.
La obra se jacta de poseer las llaves para
extraer el "significado oculto" (Sod) de las Escrituras,
desarrollando una compleja cosmogonía mística y diagramas de emanaciones
divinas (Sefirot) que dividen el universo en energías duales. Afirman,
basándose en leyendas, que Shimon bar Yojai estuvo escondido en una cueva
durante 13 años recibiendo revelaciones privadas del profeta Elías.
Este reclamo exige un profundo discernimiento
espiritual. ¿Es confiable una obra aparecida en el año 1200, fundamentada en
mitos y revelaciones privadas? Examinemos los paralelismos históricos: Ignacio
de Loyola, fundador de la orden de los jesuitas —la fuerza motriz de la
Contrarreforma papal— también afirmó haber recibido sus famosas revelaciones y
"ejercicios espirituales" mientras estaba aislado en una cueva en
Manresa. Las falsas religiones sistemáticamente se originan en "revelaciones"
privadas, en el aislamiento oscuro de las cuevas, lejos del escrutinio de los
testigos y de la comunidad.
Contrastemos esto con el patrón operativo de
Yahweh:
- La entrega de la TORÁ DE MOSHÉ y el
decálogo en el monte Sinaí fue un acto monumentalmente PÚBLICO,
presenciado por millones de israelitas y la multitud mixta.
- La manifestación del ministerio terrenal de YAHUSHUA
en su inmersión (teviláh) fue atestiguada por multitudes y validada por la
voz pública del cielo.
- El llamamiento del emisario Shaúl rumbo a
Damasco, si bien fue personal, ocurrió en un camino público, a plena luz
del día y acompañado de testigos que presenciaron el fenómeno.
La verdad de Elohim no requiere secretismo,
ni sociedades místicas, ni iluminados esotéricos que descifren códigos ocultos.
Ceder ante el gnosticismo judío es incurrir en las mismas prácticas que el
espiritismo moderno: la especulación arrogante sobre la naturaleza insondable
del Creador, y la creencia pagana en la reencarnación y la inmortalidad del
alma, ambas matrices del cabalismo.
Las advertencias sobre las doctrinas ocultas
son contundentes:
"Y para aclarar a todos cuál es la
administración del misterio que desde la eternidad había estado escondido en
Yahweh, quien creó todas las cosas. (Efesios 3:9)"
El único y gran misterio que permaneció
velado durante las generaciones pasadas, y que hoy ha sido descorrido y
revelado a plena luz, es la manifestación del Mesías y la inclusión de los
creyentes gentiles en la ciudadanía de Israel. Buscar "misterios"
adicionales en libros cabalísticos es extraviarse del camino recto.
El peligro profético es real e inminente para
aquellos que menosprecian la simplicidad de la Palabra:
"El advenimiento del sin-Torá se
realizará por obra de Satán, con todo poder, señales y prodigios falsos, y con
todo engaño malévolo entre los que perecen, por cuanto no recibieron el amor de
la verdad para salvarse. Por esto, Elohim les enviará un poder engañoso para
que crean la mentira, para que se condenen todos los que no creyeron en la
verdad, sino que prefirieron la injusticia. (2 Tesalonicenses 2:9-12)"
"Mira, yo te daré algunos de la sinagoga
del Satán, de los que dicen ser yahuditas y no lo son, sino que mienten. Mira,
yo haré que lleguen y se postren delante de tus pies, y conocerán que yo te he
amado. (Revelación / Apocalipsis 3:9)"
No es necesario recurrir a autoproclamados
"rabinos" que mercadean con la fe, o adoptar tradiciones de origen
incierto para conectar con nuestras raíces. La identidad genuina del creyente
se forja al retornar, con humildad y exclusividad, a la pureza de la
instrucción escrita y al testimonio vivo de nuestro Soberano, rechazando
categóricamente las fábulas que adormecen y destruyen.

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