HISTORIA DE LOS MASORETAS Y DEL TEXTO MASORÉTICO

MASORET מסורה HISTORIA DE LOS MASORETAS Y DEL TEXTO MASORÉTICO


HISTORIA DE LOS MASORETAS: PRESERVACIÓN, TRANSMISIÓN Y CRÍTICA TEXTUAL DEL TANAJ


El estudio de la preservación del texto sagrado del TANAJ representa una de las mayores hazañas de la historia de la transmisión documental. El presente dossier recoge de manera exhaustiva y sistemática el desarrollo histórico, las escuelas lingüísticas, los métodos técnicos, los manuscritos y la labor crítica de los copistas conocidos como los masoretas, sirviendo de material definitivo para el curso de TRADICIONES CULTURALES Y GEOGRAFÍA BÍBLICA.


ETIMOLOGÍA Y CONCEPTOS FUNDAMENTALES

La comprensión de la tarea masorética requiere definir con precisión el origen y la evolución semántica de sus términos clave:

  • Masóret (מָסֹרֶת): Proveniente de la raíz hebrea que significa "vínculo" o "ligadura". Transmite la idea de ligar o encadenar el texto. Aparece en las Escrituras en pasajes como Ezequiel 20:37: "Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto".
  • Masorah (מסורה): Con el curso del tiempo, este término pasó a definir la disciplina tradicional que unifica el pensamiento hebreo. Su significado evolucionó de "entregar" a consolidarse plenamente como "tradición".
  • Los Masoretas: Familias judías que, entre los siglos VI y XI d.C., se dedicaron a la transmisión y conservación de la pureza de las sagradas escrituras hebreas, el TANAJ (acrónico de Torah, Nevi'im y Ketuvim).

EL TEXTO HEBREO TARDÍO Y LA INFLUENCIA HISTÓRICA

El exilio babilónico marcó un punto de inflexión en la práctica litúrgica y lingüística del pueblo de Israel:

  • La adopción del arameo: Esta lengua influyó profundamente en el hebreo, dando origen a un nuevo abecedario con caracteres cuadriformes (letras de caja cuadrada) que prevalecen hasta la actualidad.
  • La postura samaritana: Los samaritanos rechazaron la inclusión de cualquier otro libro dentro del canon sagrado que no fuera el Pentateuco (el Samaritano Moderno mantuvo una escritura paleohebrea distinta).
  • La lectura consonántica: En la antigüedad no existían las vocales escritas (Nekudot) desarrolladas posteriormente por los masoretas; la lectura se realizaba interpretando las consonantes y las consonantes vocálicas (matres lectionis), tal como atestigua Flavio Josefo en Guerras de los judíos (6,6,22).
  • La Septuaginta (LXX): Alrededor del año 250 a.C., se traduce la Biblia hebrea al griego en Alejandría (Egipto), adjuntando textos hebreos considerados importantes para la comunidad judía helenística.

LOS SOFERIM: ANTECEDENTES Y PRIMERAS REALIZACIONES

Los masoretas son los continuadores de los antiguos escribas o soferim, que también contaban (ָסַפר safár contar, escriba, secretario) el número de palabras y señalaban la letra, la palabra y el versículo centrales del texto de la Tora (T.B, Kidushim 30a). La antigüedad del procedimiento de división del texto en secciones (pisqah) aparece atestiguada ya en mss. bíblicos de Qumrán y de la versión de los LXX.

La subdivisión de palabras, libros, secciones, parágrafos, versículos y capítulos (citados probablemente en orden cronológico); la definición de la ortografía, pronunciación y musicalidad; la introducción o la definitiva adopción de caracteres cuadrados y las cinco finales; algunos retoques textuales para protegerse contra la blasfemia; la enumeración de letras, palabras, versículos, etc. y la sustitución de algunas palabras en las lecturas públicas fueron las primeras realizaciones de los escribas:

  • Función contable y estructural: Su tarea principal consistía en contar minuciosamente las palabras y señalar la letra, la palabra y el versículo centrales del texto de la Torá (T.B, Kidushim 30a).
  • La división del texto: La subdivisión en secciones (pisqah) ya aparece atestiguada en los manuscritos bíblicos del desierto de Qumrán y en la traducción de la Septuaginta (LXX).
  • Logros de los escribas:
    • Definición de la subdivisión en palabras, libros, secciones, parágrafos, versículos y capítulos.
    • Fijación de la ortografía, la pronunciación exacta y la musicalidad del texto.
    • Introducción o definitiva adopción de los caracteres cuadrados y las cinco letras con forma final (sofit).
    • Aplicación de retoques textuales mínimos para evitar la blasfemia.
    • Sustitución de ciertas palabras complejas o malsonantes durante las lecturas litúrgicas públicas.

 

JEREMÍAS 8:8 Y LA CRÍTICA DE LAS ALTERACIONES DE LOS ESCRIBAS

La evolución histórica del texto bíblico registra tensiones profundas en torno a la fidelidad del copiado antes de la consolidación del sistema masorético. El pasaje profético de Jeremías 8:8 pone de manifiesto este conflicto temprano: "¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas":

  • Las libertades de los Soferim: Con el transcurso del tiempo, los antiguos escribas o soferim empezaron a tomarse libertades interpretativas e introdujeron cambios directos en el cuerpo del texto hebreo consonántico.
  • La sustitución del Nombre Divino: Modificaron el texto hebreo primitivo en 134 pasajes específicos con el fin de que se leyese 'Adonai (Mi Señor) en lugar del Tetragramatón sagrado original YHWH. En otros pasajes adicionales, emplearon la palabra 'Elohim como sustituto directo.
  • Motivaciones de las alteraciones: La gran mayoría de estos cambios eufemísticos se arraigaron en un espíritu supersticioso con relación al Nombre Divino (para evitar su pronunciación accidental o profanación) y en un deseo de erradicar antropomorfismos, es decir, evitar la atribución de rasgos, emociones o limitaciones humanas a la soberanía de Dios. Bajo esta premisa, la superstición terminó ocultando el Nombre.
  • La reacción y registro Masorético: Siglos más tarde, los copistas medievales conocidos como los masoretas identificaron plenamente las alteraciones voluntarias que habían realizado los soferim. Para no alterar el texto consonántico recibido —al cual consideraban sagrado e intocable—, optaron por registrar minuciosamente cada una de estas variaciones en los márgenes laterales o en las rúbricas finales de los manuscritos. De esta labor de catalogación crítica nació el aparato de notas marginales denominado MASORAH.
  • Los Puntos Extraordinarios (Puncta Extraordinaria): Como testimonio de dudas textuales muy antiguas, en quince pasajes específicos del texto hebreo los soferim marcaron ciertas letras o palabras utilizando puntos especiales colocados sobre ellas. Hasta la fecha, los eruditos y críticos textuales modernos no han alcanzado un consenso definitivo sobre el significado exacto de estos puntos extraordinarios, interpretándose de forma diversa como signos de sospecha de espuriedad, marcas de borrado mnemotécnico o indicaciones de lectura especial.

 

EL SÍNODO DE YAMNIA Y LA FIJACIÓN DEL TEXTO

La destrucción del Templo de Jerusalén en el año 74 d.C. y la primera guerra judío-romana obligaron a una reestructuración del judaísmo:

  • Yojanán ben Zakkay: Representante del fariseísmo moderado y miembro del Sanedrín, obtuvo permiso de los romanos para abrir una escuela (Bet Midrash) en Yabne (Jamnia).
  • El nuevo centro de autoridad: Yabne asumió de manera paulatina las funciones judiciales del Sanedrín, formando rabinos y confeccionando el calendario judío.
  • Gamaliel y la hegemonía de Hillel: Tras el retiro de Ben Zakkay, Gamaliel (de la escuela de Hillel) asumió la dirección y eliminó la influencia de la escuela rival de Shammai, unificando la interpretación de la Ley.
  • Sustitución del Culto:
    • Los rollos de la Torá sustituyeron al altar físico.
    • El estudio de la Ley, la oración y las buenas obras sustituyeron los sacrificios del Templo.
    • Los rabinos, a través de la preparación intelectual, sucedieron a la casta sacerdotal hereditaria.
    • La sinagoga (casa de reunión local) ocupó el lugar del Templo de Jerusalén.
  • El Texto Proto-Masorético: En Yabne quedó fijado el texto-tipo de la Biblia hebrea, cuya pronunciación sería consolidada siglos más tarde mediante la vocalización.

 

LA DIÁSPORA JUDÍA: EL TEXTO PROTO-MASORÉTICO Y LA OPOSICIÓN A LA SEPTUAGINTA

En la academia de Yabne (Jamnia) no solo se consolidó la reestructuración comunitaria, sino que quedó fijado el texto-tipo definitivo de la Biblia hebrea, conocido formalmente como el Texto Proto-Masorético. Este texto-tipo constituye la base consonántica inalterada que ha permanecido válida hasta el día de hoy, y cuya pronunciación y lectura litúrgica exacta quedarían plenamente determinadas durante el período medieval mediante la adición sistemática de las vocales escritas sobre el esqueleto consonántico.

El movimiento teológico y filológico orientado con rigurosidad extrema hacia la preservación de la "pureza" del texto sagrado floreció de manera decisiva durante la segunda mitad del siglo II d.C., bajo el liderazgo espiritual e intelectual del célebre Rabino Akiba (quien fuera heredero directo de las tradiciones exegéticas de la escuela de Hillel).

LA CONFRONTACIÓN LINGÜÍSTICA CON EL HELENISMO

Durante el siglo I d.C. y el período del surgimiento de la Iglesia Primitiva, la traducción griega de la Septuaginta (LXX) gozaba de un estatus sumamente autoritativo y de un uso masivo en todo el mundo mediterráneo. Sin embargo, debido a que los primeros cristianos la adoptaron como su corpus escritural primario y la utilizaban de manera argumentativa en sus debates teológicos, los círculos judíos no creyentes en Jesús y diversos sectores anticristianos comenzaron a cuestionar con severidad la exactitud filológica de la LXX en relación con el texto hebreo hebreo de la época.

Para contrarrestar esta influencia y unificar a la comunidad judía de la diáspora bajo un mismo patrón lingüístico, el Rabino Akiba comisionó formalmente a su discípulo Aquila de Sinope para que realizase una nueva traducción de las Escrituras del hebreo al griego.

  • El propósito de la versión de Aquila: Debido a que la Septuaginta (LXX) era ampliamente utilizada por los primeros cristianos y citada en sus escritos, los círculos judíos no creyentes en Jesús comenzaron a cuestionar su exactitud Comisionado por Akiba, Aquila realizó una traducción al griego de una literalidad extrema e hiper-literal para contrarrestar directamente la autoridad y el uso teológico que los cristianos daban a la Septuaginta (LXX).
  • La literalidad de la traducción: Los historiadores bíblicos y eruditos de la crítica textual, como es el caso de Benton, describen el trabajo de Aquila como "una traducción de atrevida literalidad". Esto define un método de traducción hiper-literal, donde se sacrificó la fluidez y elegancia del idioma griego con el único fin de calcar de manera exacta y servil cada morfema, consonante y modismo del texto hebreo proto-masorético.

 

EL RABINO AKIVA DE LA CASA DE HILLEL Y LA FIJACIÓN TEXTUAL

El personaje representativo y columna vertebral del período posterior a la destrucción del Templo de Jerusalén fue el Rabino Akiba (Akiva). Su mayor esfuerzo teológico y filológico estuvo orientado de manera absoluta a "fijar" de una vez y para siempre el texto consonántico de la Biblia hebrea, unificando los criterios de las academias de su tiempo:

  • El legado y la herencia de Hillel: Akiba fue el heredero directo del proceso de análisis y exégesis iniciado en la época del sabio Hillel (Bet Hillel). Al igual que sus distinguidos antecesores, mantuvo una preocupación constante por la pureza textual, concentrándose específicamente en la conservación sin alteraciones del texto recibido de las antiguas escuelas rabínicas (el texto "Proto-Masorético") y la "lista" autorizada que difundían los círculos fariseos.
  • La santidad de la grafía: Bajo la premisa hermenéutica de Akiba, cada letra, sílaba, palabra e incluso los adornos o "coronas" (taguín) que coronaban las letras de la Torá poseían un carácter sagrado y encerraban secretos divinos. Sostenía la tesis revolucionaria de que en las Escrituras no existía ningún carácter redundante o superfluo; todo tenía un porqué teológico y legal.
  • Leyes estrictas contra la desviación: Para asegurar el predominio exclusivo del texto Proto-Masorético y evitar que el proceso de copia manuscrita diluyera su pureza, se dictaron leyes y directrices extremadamente rigurosas de copiado. El objetivo era que ninguna variante regional o error de transcripción alterase la estructura heredada.
  • El sistema de comprobación masorética: Los copistas que heredaron la responsabilidad de transcribir las Escrituras del Antiguo Testamento utilizaron sistemas matemáticos de control de calidad sumamente rigurosos. Para no omitir ni añadir una sola letra al texto bíblico sagrado, recurrieron a metodologías extremas de verificación:
    • El censo de palabras: Contaban minuciosamente el total de palabras que constituían cada libro.
    • El censo de letras: Contaban cada una de las letras individuales del alfabeto hebreo contenidas en el rollo.
    • La verificación post-copia: Una vez que el escriba finalizaba la copia de un libro completo, los revisores contaban nuevamente cada palabra y letra de la copia. Si el total difería del patrón original por un margen mínimo de una sola letra, la copia entera era declarada inválida (pasul) y debía ser enterrada o descartada, impidiendo de forma categórica que los errores humanos se integraran al flujo de transmisión del texto sagrado.

 

LOS PRIMEROS MASORETAS Y LAS REGLAS ESTRICTAS DE COPIADO

La tradición de la escuela de Zejariá Ben HaKazav estableció la costumbre de interpretar la Toráh y sus comentarios hasta en sus más mínimos detalles con el fin de clarificar su interpretación. El mentor de Akivá y Nahum Ben Gimzo, dirigieron sus esfuerzos para lograr un texto fijado hasta en sus más mínimos detalles. Para Akivá cada letra, sílaba y palabra de la Toráh era importante y santa. Incluso el título: “Toráh”, inspiró diversas interpretaciones sujetas a reglas estrictas.

Se dice de los masoretas, calcularon que letra se encontraba a mitad del Pentateuco, que frase se encontraba a mitad de cada libro y cuántas veces aparecía en las Escrituras hebreas cada letra del alfabeto; pues se afirma que contaban las 815,140 letras de las Escrituras hebreas. Tal minuciosidad garantiza un alto grado de fidelidad en la preservación y pureza del texto original del AT. de la Palabra de Dios.

Para asegurar una fidelidad absoluta y erradicar cualquier error humano, se instituyeron 13 REGLAS ESTRICTAS PARA EL COPIADO DE LOS MANUSCRITOS DE LA TORÁ:

1.  Materiales limpios: Las pieles utilizadas debían provenir exclusivamente de animales puros ritualmente (kosher).

2.  Preparación: El pergamino debía ser preparado únicamente por un judío.

3.  Costura: Las hojas debían unirse mediante hilos fabricados con pelo de animales limpios.

4.  Simetría: Cada página de pergamino debía poseer la misma cantidad de columnas, todas del mismo tamaño.

5.  Dimensiones de columna: Las columnas debían tener un ancho exacto de 30 letras y contener entre 48 y 60 renglones.

6.  Inicio y fin: La columna debía iniciar con una letra completa y terminar con no menos de 4 palabras.

7.  La tinta: Debía ser estrictamente negra y elaborada mediante una fórmula especial.

8.  Prohibición de memoria: El copista tenía prohibido escribir una sola palabra de memoria; debía copiar visualmente de un manuscrito patrón aprobado.

9.  Espacio de letras: El espacio entre consonantes individuales debía medirse con la precisión del grosor de un hilo o un cabello.

10.                Espacio estructural: El espacio entre secciones debía equivaler a nueve consonantes, y entre cada libro de la Torá debían dejarse exactamente tres renglones de espacio en blanco.

11.                Finalización: El quinto libro de Moisés (Deuteronomio) debía terminar con una línea completa en su renglón final.

12.                El Nombre Divino: El Nombre de Dios no podía escribirse con una pluma que acabase de ser empapada en tinta; la pluma debía cargarse antes para evitar borrones o excesos de tinta sobre el Tetragrámaton.

13.                Atuendo: El escriba debía estar completamente vestido con el atuendo judío formal al momento de ejercer su tarea.

CONTRIBUCIÓN DE LOS MASORETAS: ESCUELAS, FAMILIAS Y SISTEMAS DE PUNTUACIÓN

 

A partir del siglo VI d.C., al encontrarse frente a un esqueleto puramente consonántico, los masoretas comenzaron a experimentar de forma sistemática con signos diacríticos externos para fijar con total precisión las vocales y los acentos del texto bíblico sin alterar las letras sagradas. Este prolongado esfuerzo técnico dio como resultado la consolidación de tres sistemas básicos de puntuación y transmisión textual, desarrollados por diferentes escuelas masoréticas entre los siglos VI y XI d.C.

 

Con respecto a esta evolución y las características de dichos sistemas gráficos, el erudito Julio Trebolle Barrera detalla lo siguiente en su obra La Biblia judía y la Biblia cristiana (página 296):

 

  • A) El sistema babilónico: Desarrollado de manera formal hacia el siglo VIII d.C., se caracteriza por ser supralineal (los signos vocálicos se posicionan sobre las consonantes). Sobrevivió históricamente en comunidades yemeníes y se utiliza aún en algunas ediciones de los Targumim. Cabe destacar que la secta de los Caraítas contribuyó de modo decisivo al perfeccionamiento técnico de este sistema babilónico, así como también al desarrollo del sistema palestinense.
  • B) El sistema palestinense: Utilizado activamente entre los años 700 y 850 d.C., actuó históricamente como un puente de transición filológico que evolucionó hasta dar paso al sistema tiberiense.
  • C) El sistema tiberiense: Es el sistema que acabó por imponerse universalmente y es el utilizado en todas las ediciones contemporáneas de la Biblia hebrea debido a la precisión exhaustiva de sus análisis gramaticales. Su época de oro y mayor florecimiento de su academia abarca desde el año 780 al 930 d.C. en la región de Tiberíades (Galilea).

LAS CORRIENTES DINÁSTICAS DE TIBERÍADES

 

Durante el siglo X d.C., en la floreciente academia de Tiberíades convivieron y rivalizaron dos corrientes principales: la de la dinastía de Ben Asher y la de Ben Neftalí. Aunque ambas compartían el mismo corpus del texto consonántico inalterado, discrepaban en detalles sutiles de vocalización, puntuación y acentuación musical.

 

Finalmente, la tradición de la familia de Ben Asher prevaleció como el estándar de máxima fidelidad:

 

  • Las seis generaciones de Ben Asher: A lo largo de este período dinástico de Tiberíades se sucedieron seis generaciones consecutivas de la familia más célebre de masoretas, los Ben Asher.
  • Aarón Ben Moisés Ben Asher: El último, más célebre y autorizado exponente de esta dinastía. Él mismo editó y corrigió un manuscrito completo del Antiguo Testamento hebreo provisto de vocales, acentos musicales y su correspondiente aparato de notas marginales (Masorá). A su escuela y corrección directa se le atribuyen las bases definitivas de los manuscritos antiguos más perfectos que poseemos: el Códice de Alepo y el Códice de San Petersburgo (Leningrado).

 

EL SISTEMA DE LOS NEKUDOT Y EL DEBATE DE LAS VOCALES PREEXISTENTES (MATRES LECTIONIS)

 

La descripción de la fonética hebrea requiere aclarar un debate histórico y lingüístico trascendental en torno a la preexistencia de las vocales en el texto sagrado:

El sistema gráfico de los Nekudot

El hebreo se caracteriza estructuralmente por ser un idioma de raíz consonántica. Los masoretas no modificaron el texto sagrado, sino que diseñaron un sistema de señalización gráfica periférica:

  • Los Nekudot (Vocalización): Símbolos, puntos y trazos que se colocan arriba, abajo o dentro de las letras para indicar el sonido equivalente a las vocales (A, E, I, O, U).
  • El uso moderno y alfabetización: En la actualidad, el nikud no se utiliza en publicaciones generales, diarios, libros u obras literarias en Israel; se restringe a la literatura infantil, la poesía y los textos bíblicos. En el ámbito académico y social hebreo, se considera que un lector que solo puede interpretar textos provistos de nikud no está plenamente alfabetizado, ya que el dominio del idioma estándar exige leer fluidamente el texto puramente consonántico.

 

EL DEBATE DE "YA EXISTÍAN VOCALES" Y LAS MATRES LECTIONIS

 

Existe una imprecisión común en ciertos análisis del texto hebreo (como los esquemas informales de copistas) que afirman que "los masoretas querían que todo el texto fuera solo consonante y eliminaron o transformaron vocales en consonantes". Filológica e históricamente, esto es erróneo:

 

  • La naturaleza de las Matres Lectionis (Madres de la Lectura): Mucho antes de la invención medieval de los puntos vocálicos (Nekudot), el texto hebreo bíblico ya contaba con un sistema interno de vocalización implícita. Ciertas consonantes como la Yod (י), la He (ה), la Vav (ו) y ocasionalmente la Álef (א) operaban con una función dual, actuando como consonantes o como guías de pronunciación para indicar vocales largas.
  • El testimonio histórico de Flavio Josefo y la mitra del Sumo Sacerdote (Kohen Gadol): El historiador judío del siglo I d.C., Flavio Josefo, aporta un testimonio definitivo sobre este carácter vocálico de los caracteres hebreos. En su obra La Guerra de los judíos (Libro 5, Capítulo 5, Sección 7), al describir la corona de oro sobre la mitra que portaba el Sumo Sacerdote, la cual llevaba grabado el Nombre Sagrado de Dios (el Tetragrámaton, YHWH / יהוה), escribe de manera explícita que dicho nombre "consiste en cuatro vocales" (en griego antiguo: phoneenta tessara).

 

CONCLUSIÓN FILOLÓGICA Y AUTORIDAD TEOLÓGICA

 

Los masoretas no erradicaron ni transformaron vocales en consonantes; al contrario, respetaron escrupulosamente el esqueleto consonántico sagrado recibido (el Ketiv) y se limitaron a superponer exteriormente los puntos (Nekudot) para estabilizar la pronunciación. Sin embargo, su labor fue más allá de lo puramente técnico. Al instituir el sistema de Ketiv ve Qere, los masoretas ejercieron una clara autoridad teológica al permitir conservar el esqueleto consonántico sagrado (Ketiv) mientras se dictaba una lectura ritualmente aprobada (Qere), siendo la supresión del Tetragramatón el ejemplo más notable de esta licencia interpretativa, motivada por respeto reverencial o corrientes supersticiosas de la época.

 

Asimismo, eruditos modernos como Avigdor Shinan y el Dr. Seth Mandel advierten que, si bien la vocalización tiberiense es un logro técnico sin parangón, no debe asumirse necesariamente como una réplica exacta de la fonética del hebreo del período patriarcal o pre-exílico. El hebreo estándar actual y la vocalización medieval representan un estándar consolidado, pero el idioma, en su etapa antigua, poseía matices fonéticos que la fijación medieval inevitablemente estandarizó y, en algunos casos, reinterpretó bajo los estándares de su tiempo.

 

LOS GRANDES CÓDICES DEL TEXTO HEBREO

Con anterioridad a los descubrimientos arqueológicos de Qumrán (1947-1956), la reconstrucción del texto masorético se fundamentaba en los siguientes manuscritos históricos:

I. EL PAPIRO NASH:

 

Considerado como el manuscrito más antiguo del texto hebreo de la biblia hasta 1947. Adquirido en Egipto en 1902 por W. L. Nash, se conserva en la Universidad de Cambridge. Ha sido datado en el siglo I o II de nuestra era por sus primeros editores, pero el arqueólogo W. F. Albright, en 1937, lo hacía remontar al período macabeo (siglos II-I a.C.). Se puede leer en él el Decálogo (Ex 20:1-17), una parte de Dt 5:6-21 así como el Shemá Israel (Dt 6,4-9).

 

II. EL CÓDICE DE EL CAIRO (C):

 

También llamado Códice de los Profetas, pues contiene sólo el texto de los Profetas anteriores y posteriores. El colofón informa que fue escrito y anotado por Moisés Ben Asher en el 896, se conserva en El Cairo. Estos tres códices y el manuscrito Or 4445 del Museo Británico, que contiene únicamente el texto de Gn 39,20-Dt 1,33, son también los mss. más antiguos y completos que se han conservado del texto hebreo. Del siglo XI en adelante se conservan no pocos mss., que tienden, sin embargo, a apartarse del texto Ben Asher y a incorporar lecturas mixtas, en particular de la tradición de Ben Neftalí. A esta tradición pertenecen los tres mss. conocidos como Códices Erfwtenses. Los mss. yemeníes han conservado hasta el presente el uso del sistema de puntuación babilónica, aunque contaminado con elementos tiberienses. La colección más amplia de mss. hebreos es la denominada Firkowitch de Leningrado.

 

III. EL CÓDICE DE ALEPO (A):

 

Llamado así por ser conservado en la cripta de Elías, en la gran sinagoga de Alepo. Actualmente depositado en el Museo Nacional de Israel, en Jerusalén. En la edad media los cruzados se lo llevaron, estuvo en El Cairo y en Córdoba (donde lo utilizó Maimónides), se puede datar entre el 910 y el 930. Contenía todo el Antiguo Testamento, pero fue dañado por un incendio debido a tumultos antijudíos en Alepo durante 1947, por lo que no cuenta más que 294 folios de 380. Según el colofón, Aarón Ben Asher, hijo de Moisés Ben Asher, no copió el mismo texto, pero hizo su vocalización y la Masorá. Es considerado por los eruditos como el texto más fiel al texto de Ben Asher; hasta 1947, compartía junto con el Códice de San Petersburgo el privilegio de ser uno de los dos manuscritos completos del AT. Ha sido tomado como texto de base para la nueva edición de la Universidad Hebrea de Jerusalén y considerado por Goshen-Gottstein como auténtico Ben Asher. El texto procede de cerca del 980. La vocalización de la masoráh y del texto mismo no se corresponden. Difiere en ocasiones de la tradición Ben Asher y contiene a veces lecturas de Ben Neftalí.

 

IV. EL CÓDICE DE LOS PROFETAS DE SAN PETERSBURGO (P):

 

También conocido como el Manuscrito Firkowitch, nombre de su descubridor en 1839, en una sinagoga de Crimea, llevándolo luego a San Petersburgo. Contiene solo los Profetas Posteriores (Isaías a Malaquías). El colofón, fechado en el 916, indica que éste códice fue escrito, puntuado y provisto de una masoráh por Samuel ben Jacob, a partir de los libros corregidos y comentados por Aarón ben Moisés ben Asher.

 

V. EL CÓDICE DE LENINGRADO (L):

 

Conocido como el manuscrito (B19a), y también como el Códice de San Petersburgo, data del año 1008, recoge también lecturas Ben Neftalí, por lo que no puede ser considerado un texto "puro" de la tradición textual de Ben Asher. Se conserva en la Biblioteca Nacional de San Petersburgo. Tras la desgracia del Códice de Alepo en 1947, queda como el único manuscrito antiguo completo del AT. Además de su fecha (1008-1009), el colofón indica que fue copiado de ejemplares escritos por Aarón Ben Moisés Ben Asher. P. Kahle ha mostrado que este manuscrito es una buena copia del Códice de Alepo. Los dos están vocalizados según el sistema de Tiberíades, empleado por los masoretas de la familia de los Ben Asher, y que se generaliza a partir de los siglos IX y X. El Códice de San Petersburgo está editado en la BHK a partir de la 3ra edición (1937) y en la BHS (1977). Se le ha mantenido el signo L, para evitar confundirlo con el otro manuscrito de San Petersburgo (P), el de los Profetas.

 

LAS EDICIONES HISTÓRICAS Y MODERNAS DEL TEXTO BÍBLICO

 

A partir del siglo XI surgieron otros textos de la Biblia hebrea que combinaron el texto de Ben Asher con el de Ben Neftalí. Además de los manuscritos de Erfurt, ya mencionados, se encuentra por ejemplo el Códice de Reuchlin (1105), que contiene los Profetas; el texto de Jacob Ben Jayim (1524), el texto hebreo que aparece en la Biblia Políglota Complutense (1520), y las ediciones políglotas de Amberes (1569-1572).

 

PRIMERAS EDICIONES IMPRESAS

 

  • 1477: Primera edición impresa de los salmos en hebreo.
  • 1482: Primera edición impresa del Pentateuco.
  • 1488: Primera edición impresa de la Biblia hebrea completa en la edición de Soncino, un texto muy inexacto en lo referente a las anotaciones masoréticas. Impresa y publicada en el norte de Italia por Yehoshúa Shlomo Ben Israel Soncino, en Soncino cerca de Cremona. Poco tiempo después surgió otra obra en Brescia, 1494, cuyo autor fue Guershon ben Moisés Soncino.
  • 1494: Edición de Brescia, a cargo de Guershon ben Moisés Soncino.

LA BIBLIAS POLÍGLOTAS Y RABÍNICAS

  • 1517: La Biblia rabínica de Bomberg: En 1515, Daniel van Bomberg, hijo de un vendedor de paños en Amberes, se estableció en Venecia, que para el entonces era el centro de la actividad editorial. Bomberg fue el primer editor cristiano de libros en hebreo, quien colabora con el judío de Túnez llamado Jacob Ben Hayim, para editar la Biblia Hebraica Rabínica (1516-1517), que contiene además del texto bíblico, comentarios medievales, tales como los de Rashi (Troyes-Francia 1040-1105), Ibn Ezra (Toledo-Rodas, 1092-1167), y David Kimji (Toulouse, 1160-1235).
  • 1520: La Políglota Complutense: Recopilada bajo el impulso del Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, sabios cristianos y judíos fueron quienes la prepararon, en Alcalá, España.
  • 1524-1525: La Bombergiana II o Segunda Biblia Rabínica de Jacob ben Hayim: Considerada por largo tiempo como el "texto recibido", la edición autorizada de la Biblia Hebrea.

Las ediciones políglotas que se hicieron más tarde (Amberes 1569-72; París 1629-45 y Londres 1657-69) constituyen una fusión de las dos antes mencionadas.

 

EDICIONES ACADÉMICAS MODERNAS

  • La Edición de Ginsburg (1908-1926): Basada en la Segunda Biblia Rabínica de Jacob Ben Hayim. Superada por las que siguieron.
  • La Biblia Hebraica, o recensión de R. Kittel: La más utilizada en el siglo XX. Las dos primeras ediciones (1906-1912) seguían el texto de Jacob Ben Hayim del 1524/5. A propuesta de P. Kahle, la tercera edición (1937) siguió el texto del Códice de San Petersburgo, copia concluida en 1008, y conservada como la mejor base textual del texto masorético cuyo origen estaba en la tradición de Ben Asher.
  • La Biblia Hebraica Stuttgartensia: Concluida en 1977, (Ed. K. Elliger y W. Rudolph), basada igualmente en el Códice Leningrado.

 

FUNCION Y CLASIFICACIÓN DE LAS MASORAS

La MASORAH cumple funciones precisas:

  • Conservar la integridad del texto hebreo.
  • Interpretar el texto.
  • Clarificar pasajes oscuros por medio de notas e interpretaciones de los Soferim.
  • Introducir mejoras en la pronunciación (Correcciones al texto).

La masorah cumple una doble función: Conservar la integridad del texto. Interpretar el texto.

Masorah numérica de los escribas: a partir de este uso se desarrolló con el tiempo la masorah numérica, que cuenta y reagrupa los elementos del texto.

La recolección de manuscritos y la importancia de sus diferencias ha dado material para la Masorah crítica.

La relación estrecha que existía (desde los Soferim hasta los Amoraim) entre el maestro de la tradición y el masoreta -que muchas veces eran la misma persona- explica la Masorah exegética.

Finalmente, el desarrollo de un sistema gráfico de acentuación y vocalización ha dado pie al nacimiento de la Masorah gramatical.

 

CLASIFICACIÓN TÉCNICA Y OPERATIVA DE LA MASORAH

·      MASORÁH PARVA (מָסֹרָה קְטַנָּה - Masoráh Pequeña o interna): Se encuentra en los márgenes laterales del manuscrito y entre las columnas. Consiste en breves notas con referencias a lecturas marginales, a estadísticas que indican el número de veces en que una forma particular se encuentra en las Escrituras, a una pronunciación precisa o errada y a letras escritas de manera anómala.

·      MASORÁH GUEDOLÁH (מָסֹרָה גְּדוֹלָה - Masoráh Magna o Grande): Situada por encima y por debajo del texto, ofrece indicaciones y comentarios más desarrollados. La Masoráh Guedoláh se aplica algunas a notas lexicales que se colocan al final del texto.

·      MASORÁH SOFIT (מָסֹרָה סוֹפִית - Masoráh final): Comprende todas las rúbricas más largas. La cantidad de notas que contiene la masorah final está condicionada por la cantidad de espacios vacíos en cada página. En los manuscritos esto varía también con el salario que se daba a quien lo copiaba.

(Roberto J. Ayala “La Composición del Texto Masorético”)

 

 

EL EJEMPLO DEL LIBRO DEL ÉXODO EN LA MASORÁH SOFIT

La rúbrica final del Éxodo detalla lo siguiente:

  • Suma de versículos: 1.209 (representado por las letras Alef, Resh, Tet).
  • Versículo central del libro: "No blasfemarás a Dios" (Éxodo 22:27).
  • Total de secciones (sedarim): 33 (representado por las letras Lámed, Guímel).

CÓMPUTO TOTAL DEL PENTATEUCO (TORÁ)

  • Versículos totales: 5.845
  • Sedarim totales: 167
  • Palabras totales: 79.856
  • Letras totales: 400.945 (algunas escuelas calculaban hasta 815.140 letras para todo el Antiguo Testamento).

A pesar de su rigurosa fidelidad, los antiguos escribas (soferim) realizaron modificaciones textuales orientadas a proteger la majestad divina y erradicar antropomorfismos.

TIKKUNE SOFERIM (ENMIENDAS DE LOS ESCRIBAS)

Hacia el año 200 d.C., las fuentes rabínicas registraron pasajes donde se determinó que la lectura antigua difería del texto actual, justificando los cambios como el uso de "lenguaje eufemístico". El rabino Simon Ben Pazzi (siglo III) denominó formalmente a estas enmiendas como "Correcciones de los escribas".

Estas correcciones se agrupan en las siguientes categorías de preservación:

ü  Remoción de expresiones inoportunas usadas al dirigirse a Dios; por ejemplo, la sustitución de maldecir con bendecir en

algunos pasajes.

ü  Conservación del tetragrama: por ejemplo, la sustitución de Elohim con YHWH en algunos pasajes.

ü  Evita el uso de nombres de dioses falsos para referirse a Yahveh; por ejemplo, el cambio del nombre Ishbaal a Ishbosheth.

ü  Conservación de la unidad de culto divino en Jerusalén.

 

1.  Evitar irreverencia: Reemplazar términos insultantes dirigidos a Dios (por ejemplo, cambiar la palabra "maldecir" por "bendecir").

2.  Preservación del Tetragramatón: Modificación de lecturas donde aparecía el Nombre Divino.

3.  Supresión de deidades paganas: Modificar nombres teóforos de deidades falsas (como sustituir el sufijo -baal por -bosheth en nombres personales como Ishbaal / Ishbosheth).

4.  Consolidación del templo: Proteger la unicidad del culto en Jerusalén.

 

 

SISTEMAS EXEGÉTICOS: MIKRÁ – ITTUR - KETIV Ve KERI

 

Entre los primeros términos técnicos usados en relación con las actividades de los escribas están los Mikra soferim e Ittur soferim.     

En las escuelas gaónicas de Babilonia el término Mikrá (Escritura) se usaba para indicar cambios de vocal que se realizaron en algunas palabras.

El término Ittur (lectura), se utilizaba para cancelar en algunos pasajes el subjuntivo Vav donde lo habían leído erróneamente.

 

  • Mikrá Soferim: Término técnico utilizado en las academias gaónicas de Babilonia para referirse a la fijación y cambios de vocalización decretados por los escribas para definir el sentido de una palabra.
  • Ittur Soferim: Procedimiento para suprimir o regular el uso de la conjunción copulativa Vav (y) en pasajes donde había sido añadida erróneamente por copistas previos.

 

La objeción a tal explicación es que los primeros cambios pertenecen más bien a la categoría general de los expedientes para fijar la pronunciación, mientras que los segundos en la de Keri y Ketiv.

El sistema Ketiv ve Kerí: Los masoretas simplificaron el asunto mediante un sistema más sencillo para los estudiosos y los lectores del texto en sí.

Con este Sistema masorético de anotación de variantes donde se indica de manera diferencial:

    • Ketív (כְּתִיב): "Lo que está escrito" (el texto consonántico inalterado en el cuerpo principal de la página).
    • Kerí (קְרֵי): "Lo que debe leerse" (la instrucción de lectura correcta colocada en el margen).

EJEMPLOS CLÁSICOS DE KETIV VE KERÍ

1.  Hemorroides / Úlceras:

o   Ketiv: Afolím (hemorroides, término considerado vulgar para la lectura pública).

o   Keri: Tejorím (úlceras, término eufemístico).

2.  Impureza ritual:

o   Ketiv: Tamé (inmundo).

o   Keri: Lo Tahorá (no limpio).

3.  Violación / Relación:

o   Ketiv: Yishgalená (violarla).

o   Keri: Yishkavená (dormir con ella).

 

LAS DIECIOCHO ENMIENDAS OFICIALES DE LOS SOFERIM

La tradición masorética registra de manera oficial dieciocho enmiendas de los escribas en los siguientes pasajes bíblicos (según la clasificación de Christian David Ginsburg):

  • Génesis 18:22
  • Números 11:15
  • Números 12:12
  • 1 Samuel 3:13
  • 2 Samuel 16:12
  • 2 Samuel 20:1
  • 1 Reyes 12:16
  • 2 Crónicas 10:16
  • Job 7:20
  • Job 32:3
  • Salmo 106:20
  • Jeremías 2:11
  • Lamentaciones 3:20
  • Ezequiel 8:17
  • Oseas 4:7
  • Habacuc 1:12
  • Zacarías 2:8
  • Malaquías 1:13

El Códice de San Petersburgo del año 916 d.C. registra dos enmiendas adicionales: Malaquías 1:12 y Malaquías 3:9. (Según Gins.Int, p. 363) hay “unos cuantos pasajes donde los redactores autorizados del texto han introducido cambios, pero que no son mencionados explícitamente en las Listas oficiales.

Entre estos se destacan casos en que la lectura original describía blasfemia o maldición contra Dios. Tales frases profanas se consideraban ofensivas a los oídos de los adoradores devotos cuando las Escrituras se leían públicamente ante la congregación y fueron suavizados en la lectura pública, entre ellos: 2 Samuel 12:14; 1 Reyes 21:10, 13; Job 1:5, 11; Job 2:5, 9.

EL OCULTAMIENTO Y SUSTITUCIÓN DEL NOMBRE SAGRADO (134 PASAJES)

Uno de los aportes críticos de la Masora fue documentar las alteraciones voluntarias hechas por los soferim, quienes sustituyeron sistemáticamente el Tetragramatón original (YHWH) por el título 'Adonai ('Adho nái) o 'Elohim debido a temores supersticiosos relacionados con la pronunciación del Nombre Divino.

Los masoretas identificaron e inventariaron detalladamente estos 134 pasajes de sustitución:

  • Bereshit (Génesis): 18:3, 18:27, 18:30, 18:32, 19:18, 20:4.
  • Shemot (Éxodo): 4:10, 4:13, 5:22, 15:17, 34:8-9.
  • Bemidbar (Números): 14:17.
  • Yehoshúa (Josué): 7:8.
  • Shofetim (Jueces): 6:15, 13:8.
  • Melajim Alef (1ª Reyes): 3:10, 3:15, 22:6.
  • Melajim Bet (2ª Reyes): 7:6, 19:23.
  • Ezrá (Esdras): 10:3.
  • Nejenyah (Nehemías): 1:11, 4:14.
  • Yob (Job): 28:28.
  • Tehilim (Salmos): 2:4, 16:2, 22:19, 22:30, 30:8, 35:17, 35:22, 35:23, 37:13, 38:9, 38:15, 38:22, 54:4, 57:9, 59:11, 62:12, 66:18, 68:11, 68:17, 68:22, 78:65, 79:12, 86:3, 86:4, 86:5, 86:8, 86:9, 86:12, 86:15, 89:49, 89:50, 90:1, 90:17, 110:5, 130:2, 130:3, 130:6.
  • Yeshayah (Isaías): 3:17, 3:18, 4:4, 6:1, 6:8, 6:11, 7:14, 7:20, 8:7, 9:8, 9:17, 10:12, 11:11, 21:6, 21:8, 21:16, 28:2, 29:13, 30:20, 37:24, 38:14, 38:16, 49:14.
  • Ekhah (Lamentaciones): 1:14, 1:15, 2:1, 2:2, 2:5, 2:7, 2:18, 2:19, 2:20, 3:31, 3:36, 3:37, 3:58.
  • Yejezqel (Ezequiel): 18:25, 18:29, 21:13, 33:17, 33:29.
  • Daniyel (Daniel): 1:2, 9:3, 9:4, 9:7, 9:9, 9:15, 9:16, 9:17, 9:18, 9:19.
  • Amós: 5:16, 7:7, 7:8, 9:1.
  • Zekhayah (Zacarías): 9:4.
  • Mikah (Miqueas): 1:2.
  • Malakhí (Malaquías): 1:12, 1:14.

 

BIBLIOGRAFÍA COMPLETA Y FUENTES ACADÉMICAS

La reconstrucción documental del presente dossier está fundamentada en el análisis sistemático de las siguientes referencias bibliográficas citadas en la investigación original de Alejandro Marcos Murga:

  • AMAT DE PALOU Y FONT, Felix (1806). Tratado de la Iglesia de Jesucristo, ó Historia eclesiástica. Ed. Benito García y Compañía. p. 323.
  • AYALA, Roberto J. La Composición del Texto Masorético.
  • COHEN, Menachem (1979). The Idea of the Sanctity of the Biblical Text and the Science of Textual Criticism.
  • CURRY, Melvin D. (1999). Evidencias históricas y arqueológicas de la biblia.
  • DOTAN, Aron. «Masorah», Encyclopaedia Judaica 16 (Jerusalén 1971), cols. 1401-1482.
  • DOTAN, Aron (1990). «La obra masorética y su evolución», Leshonenu 54, págs. 155-168.
  • FERNÁNDEZ MARCOS, Natalio. Septuaginta versus biblia hebrea: la biblia de los cristianos. Centro de Ciencias Humanas y Sociales. CSIC. Madrid.
  • FERNÁNDEZ TEJERO, Emilia. El espíritu burlón de los masoretas. Instituto de Filología - CSIC, Madrid. Licencia Creative Commons 3.0 España.
  • FERNÁNDEZ TEJERO, Emilia (1995). «Masora or Grammar Revisited», en Proceedings of the Twelfth International Congress of the International Organization for Masoretic Studies, ed. E. J. Revell, págs. 11-23.
  • MARTÍN CONTRERAS, Elvira. La interpretación de la creación.
  • MATITYAHU BEN YISRAEL. Introducción a la cultura hebrea. Ministerio Mesiánico Directo al Corazón, Higüey, República Dominicana. Módulo II.
  • MURAOKA, Takamitsu (2006). La gramática del hebreo bíblico en la historia de la lingüística hebrea (From Joüon 1923 to Joüon - Muraoka 2006). Universidad de Leiden.
  • SCHIFFMAN, Lawrence (1994). Reclaiming the Dead Sea Scrolls. Philadelphia: Jewish Publication Society.
  • SCHULTZ, Samuel J. Habla El Antiguo Testamento.
  • TABARES PARRA, Luis Albeiro (2015). Crítica Textual del Antiguo Testamento.
  • TOV, Emanuel (1992). Textual Criticism of the Hebrew Bible. Fortress Press. ISBN 0-8006-3429-2.
  • TREBOLLE BARRERA, Julio. La Biblia judía y la Biblia cristiana, pág. 296.
  • TREBOLLE BARRERA, Julio. «Israelitization» process of the proto-Masoretic text in the historical books (Joshua-Kings). Universidad Complutense. Madrid.
  • YEIVIN, Israel (1980). Introduction to the Tiberian Masorah, translated and edited by E. J. Revell. Missoula, Montana.
  • Roberto J. Ayala “La Composición del Texto Masorético”